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Jueves, 20 Septiembre 2012 14:06

20 años y Guerra aún continúa dando batalla

Escrito por  Harold Iglesias Manresa, especial para Cubasí
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Si un tango de Carlos Gardel dice que 20 años no son nada, en su letra cree de forma ineludible el clavadista José Antonio Guerra. Ese tiempo lleva ascendiendo escaleras, situándose al borde de la plataforma.

 

Si un tango de Carlos Gardel dice que 20 años no son nada, en su letra cree de forma ineludible el clavadista José Antonio Guerra. Ese tiempo lleva ascendiendo escaleras, situándose al borde de la plataforma. Poco más de una década se ha mantenido en la elite del clavado. Es cierto, le falta el sueño supremo de todo deportista — una presea olímpica—, pero aún le quedan ganas para surcar el aire entre mortales y giros, y lo que nadie pone en duda es que continúa entre los mejores del planeta.

 

En Londres estuvo a punto de conseguirlo, pero en definitiva fue el número cinco el que dictó su sentencia bajo los cinco aros, pues esa posición le depararon tanto la plataforma individual (527.70), como la sincronizada junto a Jeinkler Aguirre (450.90).

 

Buen performance si se tiene en cuenta que solo seis concursantes sobrepasaron las 525 unidades en la justa estival y que desde finales del 2011 varios problemas de lesiones lo aquejaron en su hombro y espalda, creando lógicas deudas de entrenamiento.

 

Sin embargo, la noticia es que como siempre Guerra, al menos en este inicio de ciclo, continuará dando batalla desde los 10 metros, y desde ya tiene en el horizonte de sus ejecuciones la VI Serie Mundial.

 

¿Motivaciones? Las posiciones que ostenta actualmente en el ranking del orbe en ambos eventos constituyen importantes bujías: en la plataforma sincronizada el binomio Guerra-Aguirre marcha cuarto con promedio de 40 unidades (se compilan las tres mejores actuaciones de la temporada). Para tener una idea de la solidez de los antillanos en materia de rendimiento, baste decir que únicamente los superan chinos (43.33), mexicanos (41.33) y estadounidenses (41), merecedores de los metales por ese orden en la capital británica.

 

En individuales aparece octavo gracias a 35.33 unidades, antecedido por el extraclase exponente del gigante asiático Bo Qiu (42.67), el norteño David Boudia (41.33), el ruso Víctor Minibaev (40.00), el también chino Yue Lin (39.33), el británico Thomas Daley (38.33), el alemán Martin Wolfram (36.67) y el azteca Iván García Navarro (35.33).

 

Otro elemento de consideración es su constancia en los principales escenarios competitivos en los que incursionó en este 2012, a pesar de los contratiempos físicos. ¿Las claves para conseguirlo? Maestría deportiva que le posibilitó acercarse a la forma óptima en un periodo más breve de tiempo, la certera conducción de su avezado mentor Lino Socorro (con quien comparte experiencias desde 1995), auxiliado por Milagros González, la química que ha logrado con su pareja en cuatro años de trabajo. Todo eso complementado con la pericia del equipo médico y de rehabilitación.

 

A estas alturas y con tantos clavados a cuestas es difícil que algún cubano no conozca a Guerra: es de esos atletas que siempre inspira confianza, desborda entrega en cada confrontación, gusta de aconsejar a sus compañeros de equipo en casi dos décadas ha compartido con varias generaciones de ornamentalistas.

 

El ruso Dimitri Sautin y Abel Ramírez, con quien tuvo la oportunidad de compartir en la selección tricolor, son dos de los deportistas a los que más admira.

 

Su hoja de servicios lo ampara con solidez: Oro en la Universiada de Palma de Mallorca en 1999, plata ese mismo año en los Juegos Panamericanos de Winnipeg. Las citas continentales le depararían igualmente los títulos individual y sincronizado en Río de Janeiro 2007, y la plata sincronizada en Guadalajara 2011. Atesora también el subtítulo del orbe en Montreal 2005, año que por demás le deparó la condición de único clavadista cubano capaz de encabezar el ranking mundial de su modalidad, y el bronce sincronizado en Roma 2009, además de múltiples metales en series mundiales y circuitos Grand Prix.

 

Como sucede siempre cada cuatro años, el comienzo del nuevo ciclo olímpico marca una arrancada. Largas horas para Guerra inmerso en cada sesión, nuevamente el menor de seis hermanos y único dedicado al deporte en su familia, prescindirá de parte del tiempo que gusta compartir con ellos. Difícil será ver a Guerra en Río de Janeiro 2016, estaría frisando los 37 años para ese entonces. Lo cierto es que por ahora… sigue dando batalla.

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