martes, 28 enero 2020, 15:56
Miércoles, 26 Octubre 2016 23:56

DIARIO DE UNA ESPERA: A la vista, desvelo eterno

Escrito por  Liz Martínez Vivero/Especial para CubaSí
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Hace una semana que mi bebé puede distinguir el día de la noche. Extremamos precauciones para privarlo de los ruidos fuertes...

Hace una semana que mi bebé puede distinguir el día de la noche. Extremamos precauciones para privarlo de los ruidos fuertes, también los siente y pueden llegar a afectar sus momentos de sueño.

 

Ahora que está aquí adentro y como advierto a todos, para librarlo de codazos o golpecitos, incluso los más suaves, mi madre, que me conoce bien, sugiere la comparación con una leona al cuidado de sus cachorros. No me ha ofendido en lo más mínimo, con todo y que las hormonas exacerban mis mejores deseos de un buen carácter.

 

Paso casi todo el día acostada y tratando de ponerme al día en cuestiones de preferencias cinematográficas. Películas que dejé para luego ahora irrumpen en el monitor. Dentro de un mes y medio se acabarán las jornadas totalmente de asueto. Invariablemente, empiezo a preguntarme si con esta necesidad casi perenne de estar todo el día acostada, estaré totalmente cualificada para el puesto de madre.

 

No es que sea una opción. Ya no hay (ni la anhelo en absoluto) vuelta atrás. Específicamente para este puesto, no es imprescindible tener algún grado de escolaridad, aunque me alegro de que mi madre supiera leer y escoger para mí los mejores cuentos infantiles, poniendo matices en su voz para uno u otro personaje.

 

Ningún día a partir del nacimiento, ni siquiera cuando crezca, podré dormir completamente tranquila. En todo caso, el mayor sosiego radicará en verle dormir a él. Las lágrimas se volverán inevitables en los primeros meses, cuando es harto complicado averiguar por qué llora.

 

Será más o menos como tener un jefe-carcelero que llame a todas horas, desde cualquier lugar, para propiciar mi desvelo. Desvelo que no sufriré en absoluto. Desde ahora, voy dejando constancia escrita de mi disposición para ponerlo a él primero, en la cúspide de la pirámide, secundado por cualquier interés personal.

 

Cuando una se decide a tener un hijo y casi inmediatamente en el momento que lo logra, está firmando un contrato eterno, escrito con sangre, literalmente. Hijo chiquito, problema chiquito, decía mi abuela, y no le faltaba razón. Al principio, después de los llantos sin porqués, vendrán las primeras caídas; las físicas, apenas dejan la marca en la piel, como prueba del dolor que alguna vez existió.

 

 

En mi familia, durante años, el ajedrez ha sido un legado. No llegué muy lejos en el mundo de trebejos. Durante las categorías escolares me debatía entre talleres literarios, cursos de locución, actuación de aficionada, y con rapidez, movía los hilos de una batalla en el tablero blanquinegro.

 

Cualquiera que sea el camino que escoja mi hijo, ahí estaré, lo sabe el mundo, internet mediante; le apoyaré sin titubeos. Irremediablemente, una trata de persuadir, pero en definitiva, los hijos deciden, a pesar de cualquier consejo. He tenido el mejor ejemplo en mi madre, y sería ilógico que reaccionara yo de otro modo.

 

Una se traza un trayecto, también eso es seguro; la llegada de un hijo cambia todo y no siempre en nuestro favor, aunque tampoco es un prejuicio. No más un cambio, la permuta invariable de convicciones se retuerce ante el poder ejercido por el que siempre será mi pequeño.

 

Todos los días L recorre 30 kilómetros, de la casa hasta el trabajo. Se empieza a preocupar por horarios de llegada. Cuando ya esté 100% entre nosotros, pretende despertarlo sin querer a la hora de su regreso; lo dice en broma, claro. No obstante, muy serio se pone por temor a perderse primeros pasos y/o palabras. Cuando diga papá y conforme acepto esa derrota, se lo repetiré toda la jornada para que alegre un día cansado.

Hace una semana que mi bebé puede distinguir el día de la noche.

Visto 1638 veces Modificado por última vez en Miércoles, 26 Octubre 2016 15:23

Al principio, no puedo explicarlo con certeza, internamente algo me decía que ya habíamos logrado la añorada concepción.

De regreso a mi ciudad natal y casi a punto de conocer a mi pequeño me circundan algunas nostalgias.

He regresado a la infancia. Dos noches seguidas se repite el mismo sueño. Camino de la mano de mami por mi ciudad natal...

Visitamos a una pareja que, desde hace 45 días, ha tenido la dicha del nacimiento. Sin disimular su magnetismo con los movimientos del bebé, L preguntaba sobre asuntos más terrenales...

Dentro de pocos días cambiaré mi cartera por un bolso de canastilla. Lo he preparado con lo necesario en caso de algún adelanto.

Complaciendo solicitudes, empiezo a hablarles sobre el papel de L durante mi embarazo.

Alguien (espero me lea también hoy) se preocupaba por el nombre de mi hijo y la identidad de su padre, mi esposo.

Ahora que ya no puedo dormir como no sea de frente, hemos iniciado el complicado trayecto de escoger un nombre. De lejos pensábamos (notará que no hablo solo por mí) que era un asunto menor, no tan complicado.

Ya son casi seis meses al lado de mi hijo, en este ir y venir de sensaciones que se multiplican con el paso inevitable de los días.

Hemos empezado a comprar las cositas para el bebé...

Comentarios  

 
#4 Jessica 29-10-2016 20:05
Hola LIZ,me identifico con lo que escribes porque hace un año pase por esa experiencia por segunda vez y creeme que hay muy pocas cosas en la vida que se comparen con el placer de gestar un bebe y ver como dia a dia esa cosita va creciendo dentro de ti hasta el momento del nacimiento.esa experiencia es unica y deiferente en cada mujer por eso te digo que sobran mis palabras ,ya tu lo estas experimentando y disfrutando, solo deseo que todo salga bien y nos permitas seguir compartiendo cada uno de tus escritos.saludo s.
 
 
#3 pili 28-10-2016 13:18
Hola Liz, ya estás en las últimas semanas de tu embarazo y la prisa te llega, todo lo que dices y que has aprendido con el decursar de los 8 meses, es cierto, cada palabra que has puesto en tu artículo es así y real, despues q ellos nacen ya no dormimos tranquilos, a menos, que los veamos dormir a ellos, cada llanto temprano o tarde es señal de que algo quieren, algunos consejos se te pueden dar, pero de seguro las experiencias las irás adquiriendo a cada paso que des en tu roll de madre, "no lo cargues muchos" dicen las voces de los más adultos, "porque se te malcria", "déjalo dormirse solito para que se acostumbre y no de problemas en el circulo infantil","no le pases por la batidora las comidas para que aprenda a comer de todo", etc, etc, etc"...y yo me pregunto, ¿en verdad hacemos todo esto?....no siempre...porqu e sencillamente cdo somos primerizas queremos disfrutar de todo...eso sí, "no lo pongas en tu cama a dormir por muy malas noches que de...esto si es precaución para que no hayan a ocurrir accidentes..... lo demás se va sobrellevando porque todas queremos sentir ese pedacito nuestro en nuestros brazos.......FE LIZ PARTO....
 
 
#2 Lily 27-10-2016 12:47
Hola, Liz hermoso, sin palabras, Felicidades
 
 
#1 Y 27-10-2016 06:44
Hola, muy lindos tus escritos Liz. Es la 1ra vez que escribo en esta sección, y aunque aunno soy madre tus palabras me hacen desearlo cada vez más. Te deseo que tengas un buen parto y nos mantienes al tanto, que todo salga bien. Saludos
 

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