viernes, 19 octubre 2018, 18:56
Martes, 09 Enero 2018 06:28

Acordarse de Santa Bárbara cuando truena

Escrito por  Vladia Rubio/CubaSí
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El termómetro que mide la percepción de riesgo de los cubanos parece estar marcando números bajos. No es más valiente quien más pone innecesariamente en riesgo su vida.

«Olvídate, que eso va a pasar. Los cubanos nos acordamos de Santa Bárbara na’ más cuando truena», escucho decir a mi vecino conversando con la esposa. No sé exactamente a qué se refiere, pero, de todas formas, el refrán sí que nos pega.

Es cierto que, como ya se ha escrito, los accidentes pirotécnicos son frecuentes en todas las latitudes, pero de seguro que el venidero diciembre, en Remedios abundarán barreras de seguridad, cordones, agentes del orden y quién sabe qué más para reducir la posibilidad de accidentes.

Pero no es este texto para comentar el lamentable suceso ocurrido en las parrandas remedianas, sino para intentar una aproximación a la percepción del riesgo que tenemos los habitantes en esta Isla.

De los fallecidos a causa del huracán Irma, ¿cuántos fueron por su negligencia, por no haber considerado con seriedad los riesgos a que se exponían?

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Y si la lupa se ubica sobre el tema accidentes del tránsito, entonces la cosa se pone de «apaga y vamos». En primera instancia, hay que anotar a los choferes y peatones temerarios quienes simplemente se consideran invulnerables, más rápidos y furiosos que Spiderman, más invencibles que Batman o Ironman.

En segunda, a los supuestamente «astutos» conductores que transitan sin que el vehículo cuente con las condiciones técnicas necesarias. No hace tanto, la Televisión nacional daba a conocer de una inspección sorpresiva a medio centenar de «almendrones», de los cuales menos de la cuarta parte estaba realmente apto para circular.

¿Los choferes percibían el riesgo que corrían y al que exponían a sus pasajeros, a los otros conductores y a los peatones? En este caso de autos de alquiler, estaban potencialmente canjeando vida por dinero.

Quizás todavía se recuerde aquella gasolinera santiaguera donde el combustible de una bomba rota corría por la calle y los vecinos, en vez de alejarse ante el riesgo de una explosión y un incendio —que luego acontecieron realmente por la chispa de una moto—, iban con cubos y depósitos varios a recoger gasolina.

Conozco de un edificio habanero en donde se ha extraviado la llave que abre los elevadores cuando estos se atascan. Y nadie hace nada, ni pasa nada. Todo el mundo continúa subiendo y bajando por el ascensor, a riesgo de quedarse trabados y tener entonces que esperar por la llegada del comando de rescate y salvamento de los bomberos.

Y hablando de edificios, los hay declarados inhabitables y, sin embargo, en algunos a veces continúan pernoctando personas. Es verdad que son muy grandes los problemas con la vivienda, pero no merece la pena vivir bajo un techo que en cualquier momento puede desplomarse y matar a los inquilinos. Si tener un techo es tener seguridad, en este caso la sentencia se vuelve en su antónimo.

En el amplísimo tópico de la percepción de riesgos cabe analizar, además de lo que es más importante —la preservación de las vidas humanas—, también lo que esas actitudes imprudentes, irresponsables, reportan en cuanto a sufrimientos, angustias de los accidentados y sus familias, así como pérdidas materiales y financieras para el ámbito personal y también para el estatal.

Ahora que terminó el año y otro comienza, podría ser momento para replantearse conductas y actitudes en este sentido. No es más valiente quien más pone innecesariamente en riesgo su vida.

Pero dentro de la idiosincrasia del cubano se apunta aquello de «ser el bárbaro», y tal convencimiento comulga, en ocasiones, con una baja percepción de riesgos.

A los medios de comunicación, a los mensajes de bien público, les correspondería una parte en este empeño de seguir abriendo paso a la sensatez y la responsabilidad.

Parece ser que, sobre todo en el caso de las nuevas generaciones, están haciendo falta nuevos códigos de comunicación que propicien la efectividad del mensaje.

Porque si quien emite el mensaje, en particular en el lenguaje oral, lo hace a modo de regaño o de orden, o tan fríamente que pareciera máquina, entonces no habrá empatía con el receptor. Y así, no habrá persuasión que funcione.

«Bajar a la base», «las masas» y otras formas semejantes de aludir a los destinatarios será difícil que consigan una identificación con sus destinatarios.

Cuba ha sido más de una vez mencionada como ejemplo del buen hacer de la Defensa Civil y de las autoridades del país en general, por su agilidad y eficacia en la protección de la población contra desastres y otros eventos climatológicos.

Abundan también campañas y acciones para disminuir los accidentes del tránsito, enfermedades prevenibles como las transmitidas por vectores, y otros muchos eventos que ponen en peligro la vida de los ciudadanos.

Pero ese acendrado humanismo mayores resultados tendrá mientras más decididamente le acompañe la voluntad personal de cada cubano movida por un acertado conocimiento de los peligros.

Es probable que los sociólogos tengan bastante que hacer en este campo de la percepción de riesgo de los cubanos. Habría que encontrar causas y motivos de tanto comportamiento temerario, de ese que solo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena.

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Comentarios  

 
#3 manuel 09-01-2018 14:08
Nosotros los cubanos tenemos esa indiosingracia. (somos los mejores, nunca nos va a pasar nada). somos de por si violadores de muchas leyes. nos gusta aser lo que nos venga en ganas. mientras mas se habla por los medios de difusion. sobre algo que afecte la salud, o que no cometamos alguna imprudencia. mas lo asemos. ej: las bebidas alcoholicas y el timon. vayan a los rumbitos, los di-tu o algun cupet en las noches. los fines de semana. o el malecon. veran motos, carros los choferes bebiendo a su antojo. la policia pasa y los ve. y ? Que pasa/ NADA. Lo que ocurrio en Remedios. con los fuegos artificiales. ?Cuando en nuestro pais habia ocurrido semejante cosa? nunca a lo largo de la revolucion. y hay se vio las consecuencias. mucho antes del fin de año se anuncia por la prensa la radio la TV. con respecto a los disparos de armas de fuego. los fuegos artificiles. las armas blancas. cuando llega el fin de año. !Yo me pregunto! ?De donde salen tantas armas de fuego? los que tiran no son ni del minint ni de las FAR. en la via publica. estan los casadores de luces del semaforo. cuando a usted le ponen la verde. tiene que crusar con cuidado. puede venir alguien que se lleve la roja del otro lado. despues que suceden las cosas. nos acordamos de santa barbara. ya esta echo el mal.
 
 
#2 NHM 09-01-2018 10:45
Buenos días Vladia, interesante el tema de hoy igual que los anteriores. Esa frase tan común en el argot popular encierra una gran verdad, pero son pocos los que tienen percepción del riesgo en todos los sentidos, depende de cada cual enfrentar los retos de cada día que nos impone la vida y valorar las posibles consecuencias de nuestros actos. Que tengan un feliz año y aprendamos a ser mejores personas.
 
 
#1 cuco 09-01-2018 09:39
Muy cierto. El concepto de prudencia se ha perdido. siempre pensamos que lo malo solo le pasa a otros .
Y hablo por mi . cuando el accidente en remedios yo estaba a unos 60 mts del epicentro y no estaba en el lugar critico por una pura casualidad. y a pesar de que aquello pintaba feo segui acercandome sin pensar en nada que no fuera estar lo mas cerca del fuego como siempre he hecho desde que tengo uso de razon . total si los que se queman siempre son otros que no conozco . y aunque no fui yo si fueon personas que conzco y eso me hizo acordarme de santa barbara .
en las carreteras para que hablar, hace unos dias casi me sacaron dela carretera de camajuani a sta clara cuando una yutong le entro ala curva de la fe por el medio dela calle y a 90km y como venia en un pequeño jeep tuve que morder cuneta , pero que habria pasado sie ne lugar de mi humilde y pequeño jeepp se hubiera aparecido una rastrona de 45 toneladas de esas que abundan tanto en esa carretera , ese yutonero sei hubiera quedado vivo estuviera acordanbdose de santa barbara .
 

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