sábado, 23 junio 2018, 04:05
Domingo, 18 Febrero 2018 09:35

Afganistán: Más destrucción, más muertes

Escrito por  Arnaldo Musa/ Cubasi
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Más de 2.300 civiles fueron víctimas de atentados en Afganistán durante 2017, y más de 600 de ellos murieron, según un informe de la ONU presentado el jueves. La organización aseguró que es el "peor balance "jamás registrado" en el país. Más de 2.300 civiles fueron víctimas de atentados en Afganistán durante 2017, y más de 600 de ellos murieron, según un informe de la ONU presentado el jueves. La organización aseguró que es el "peor balance "jamás registrado" en el país.

A Trump no le importa hundir aún más en la miseria a uno de los países más pobres del mundo, ni que se destruya aún más a la nación centroasiática



Esta es la “solución” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para Afganistán, en la que están comprendidos el desplazamiento de tropas de Iraq hacia ese país, luego del envió de otros 4 000 militares a fines del pasado año, aderezado con los mayores bombardeos de las superfortalezas B-52 en todo lo que va de la guerra de agresión de más larga duración protagonizada por el Imperio.

Trump confiesa cínicamente que no tiene nada que ver con los planes de la anterior administración de Obama de retirarse por etapas, cuestión incumplida ya desde entonces, y la construcción de lo destruido, claro por empresas estadounidenses del sector, ahora echadas a un lado por la más enjundiosa y sangrienta bélica.

A este entuerto se le puede agregar los ya confirmados traslados de terroristas creados por Washington en Siria e Iraq a las bases militares  yankis en Afganistán, desde donde saldrán a combatir a los talibanes dentro y fuera de allí, presumiblemente en territorio paquistaní, hoy aguijoneado por los halcones del Pentágono, que llaman desagradecidos a los dirigentes de Islamabad por cerrar  presuntamente filas con la resistencia afgana.

Para analistas la estrategia de Trump apunta más bien a una guerra sin fin para los afganos, una presión mayor a Paquistán y un incremento de los considerables gastos militares, que de ellos viven quienes explotan el sector, que contribuye a dar trabajo a decenas de miles de norteamericanos.

A veces oímos hablar del aumento de los gastos públicos, la falta de presupuesto para pagar a los empleados y otras anomalías de un sistema que vive y muere pegado a las bolsas de valores y otros engendros del capitalismo, incluso en su fase más salvaje del neoliberalismo.

A Trump le preocupa que el gobierno de Kabul acceda a conversar con el Talibán y que busca para ello a representantes del establishment que no están de acuerdo con que se prolongue la agresión y la presencia de miles de soldados estadounidenses, que solo contribuyen a un mayor desprecio hacia una nación que se limita a destruir, ocupar y explotar incluso las drogas que cultivan y producen allí.

Todo esto a costa de la vida de decenas de miles de civiles, dejar inválidos a muchos más, contaminar radiactivamente el subsuelo, experimentar sofisticado armamento y establecer normas de entrenamiento al ejército local, al que especializa en torturas.
Lo cierto es que si el Talibán avanza, no se rinde y busca desagravios, muchas veces con actitudes exageradamente violentas, se debe a que el conflicto incoado por EE.UU. ha debilitado a la nación, cuyos gobernantes impuestos galopan en una corrupción que ya es endémica y contribuye a las debilidades de las instituciones.

Eso, sin tener en cuenta la posibilidad de que la presencia estadounidense se prolongue por otros 50 años, como amenazó Trump, quien no menciona la cifra de soldados estadounidenses que están en el país y no utiliza  la palabra victoria a la que tantas veces recurre en circunstancias semejantes.

Pero lo que sí es cierto es que tal política aumentará aún más el número de víctimas civiles, porque, a consideración de James Dere Dertian, del Centro de Estudios de Seguridad Internacional de la Universidad australiana de Sídney, “la estrategia (de Trump) consiste en adaptar los medios a los objetivos. Creo que se ha hablado mucho de los objetivos, pero no de los medios”.

Y es que a Trump no le importa hundir aún más en la miseria a uno de los países más pobres del mundo, ni que se destruya aún más a la nación centroasiática, ni acercar al mundo a la posibilidad de una guerra de destrucción total, sino las ganancias que de ello se derive.

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