sábado, 15 diciembre 2018, 19:15
Miércoles, 21 Febrero 2018 06:00

Nepal: Cuando la izquierda se une…

Escrito por  Arnaldo Musa/ Cubasi
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 Celebración de la victoria comunista Celebración de la victoria comunista

 Ya era hora de algo más que corrupción y desaliento.


Al revés de lo que está ocurriendo en algunos países latinoamericanos, la izquierda consecuentemente revolucionaria se unió en Nepal y está en pleno funcionamiento para estabilizar el país, y así lograr la victoria en el indispensable combate a la pobreza y fortalecer la débil infraestructura, agravadas aún más por un terremoto que dejó miles de muertos y causó la destrucción de la mayor parte de esta nación asiática, correctamente denominada “El Techo del Mundo”, al poseer la mayor parte de las cimas más elevadas del planeta.

En Nepal hay hoy un gobierno de diversas tendencias comunistas, que lograron borrar diferencias, ganaron ampliamente las elecciones y están dados pasos para empezar a construir un socialismo con sus propias especificaciones.

No es la primera vez que un gobierno de orientación comunista accede electoralmente al poder, luego que, como en Colombia, las guerrillas depusieron las armas y se integraron al proceso civil, aunque tenían enfrente a un poder burgués muy fuerte que respondía a intereses extranjeros, lo cual hizo fracasar el intento inicial de darle un gobierno veraz a un pueblo extremadamente necesitado en todos los sentidos.

Pero Nepal no es Colombia, porque durante años se creó una base revolucionaria consecuente, y las guerrillas denominadas maoístas fueron ejemplo de buen accionar, en el que jugó un papel fundamental la hasta entonces abandonada mujer nepalí, una magnífica combatiente.

Desde que Nepal acabó con la monarquía en 1990, ha sufrido muchos problemas. El fracaso del proceso democrático empujó a una parte de los comunistas a la insurgencia armada durante la década de 1996 al 2006. Alrededor de 17 000 personas murieron en esta guerra, que concluyó con un nuevo proceso democrático y una Asamblea Constituyente. La monarquía fue abolida en el 2008 y fue redactada una Constitución en el 2015. Sin embargo, diez primeros ministros se sucedieron posteriormente y el desarrollo social fue nulo.

Cuando los comunistas tuvieron que abandonar el poder, emergió nuevamente el Partido del Congreso de Nepal, que poco después fue sacudido por escándalos de corrupción, luchas internas y la falta de un proyecto de país. Asimismo, no supo defender a la nación de intereses foráneos que bloquearon su crecimiento y determinación, lo cual no ocurrió con los comunistas, quienes encabezados por el actual primer ministro K.P. Oli encabezaron las acciones nacionalistas que les hizo ganar simpatías.

Además, ya erosionado, el Congreso se presentó a las más recientes elecciones con una alianza incoherente, improvisando una coalición que incluía a los partidos madhesis (representantes de las minorías nacionales)  y monárquicos. Era una mezcla sin atractivo para la gente. Los comunistas, por el contrario, hicieron campaña con un lema muy simple: “Prosperidad a través de estabilidad”.

Dos de las principales corrientes del comunismo nepalí - los maoístas y el Partido Comunista de Nepal (Unificado Marxista Leninista) - decidieron acudir a las urnas juntos y prometer que iban a formar un nuevo partido unido después de las elecciones. Este proyecto, la creación de un nuevo partido unificado, ofrecía más estabilidad que la alianza electoral. Era la demostración que los comunistas -que habían estado muy enfrentados antes- podían elaborar un programa conjunto. Si podían mantener esa unidad, serían capaces de ofrecer un gobierno estable durante cinco años. Esto era lo más atractivo de su campaña. Dio resultado en las urnas.

Los resultados parlamentarios y provinciales mostraron que los comunistas ganaron en todo el país, tanto en el campo como en las ciudades. A pesar de su fuerte mandato para aplicar su programa, el primer ministro K.P. Oli se ha mostrado cauto: “Hemos visto en el pasado que la victoria a menudo tiende a hacer a los partidos arrogantes. Existe el temor de que el Estado sea opresivo. Los ganadores tienden a ser indiferentes ante sus responsabilidades”. Pero ello no ocurrirá con un gobierno comunista”, aseguró.

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