viernes, 14 diciembre 2018, 22:41
Martes, 04 Diciembre 2018 05:28

ConCiencia: Silencio

Escrito por  Antón Vélez Bichkov/Blog de la Hormiga
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Una Isabel Santos soberbia como paciente de ataxia sería motivo suficiente para apreciar Silencio, el capítulo siete de ConCiencia en que, por fin, dio la cara el aliento que tanto le exige parte de la audiencia.

Hoy, intoxicada por las hieles de una realidad que, muchos, se cansaron de glosar de ese modo.
 

Pero el guion vuelve a quedarse por debajo del deseo de hilvanar un drama de altura, desde la sutileza de ciertas claves. Unas bien sinceras. Otras, francamente, calculadas.

Con una dramaturgia muy básica, el episodio no fue más allá del recuento, casi documental, de un hecho que esta vez sí convence como ‘real’, factor que tanto se ha invocado para justificar sus amarguras:

La obtención de un componente indispensable para seguir adelante un proyecto vital, al que Cuba no tiene acceso por las limitaciones del bloqueo (palabra que, por cierto, no se mentó ni en una ocasión, haciendo la experiencia más fuerte que la consigna).

Incluso, al ataviarlo con un elemento altamente sensible y que nos permeó más (mucho más) por el majestuoso desempeño de Isabel: la especialista que lo lleva a cabo padece la enfermedad que investiga y con cada minuto se acorta la distancia del abismo.

Sucede que tal intención solo queda clara de la mitad hacia adelante, pues hasta entonces la fábula navega al garete, entre una y otra circunstancia incidental.

Parecía que fuera a desviarse por los derroteros del amor, en una fórmula que no es totalmente original, pero podría resultar interesante al conjugar a un empresario negro, extranjero, con una científica blanca y, a ojos vista, enferma, por la que este nutre una discreta compasión.

Aunque se insinuara en algunas actitudes, no hubo misterio alguno en el interés del inversor.

No hay que tener mucha imaginación para darse cuenta de que la hija de este padece el mal y esto guía su interés y generosidad ‘injustificada’.

Los retos, nada pequeños, sin embargo, no tenían la dimensión dramática como para tejer una madeja de sucesos que nos amarrara al receptor durante tres cuartos de hora.

Didáctico, hasta lo escolar, fue el preludio, en que Soledad hace un balance sobre la ataxia en pleno congreso de ciencias, rodeada de colegas.

Por más que cualquier presentación vaya antecedida de un repertorio de generalidades, no lucía coherente.

Pero bien, era un recurso necesario para ilustrar y, sobre todo, comprometer a la masa poco ducha en los temas de la ciencia con el desafío que tenía delante.

Innecesario era recalcar tanto que la investigadora sufría la dolencia, cuando unas pocas señas ya nos lo dejaban claro desde el primer instante.

Lo cocinaron demasiado.

El segmento final trajo consigo un clímax poco anticipado, lleno de escollos, que no pasaron de golpes de efecto, muy mal vistos en la escritura de calidad.

A pesar de que en la vida las cosas se enredan —¡si lo sabré yo!—, fue excesivo el número de baches en el trayecto y la simplicidad con que se salió de ellos.

La desmayada que hay que recoger por el camino (la ecuación fue elemental, no hubo ni oposición, ni conflicto: ¡hay que ayudarla!).

La llave que se pierde y se devuelve sin más.

La CVP que, con razón, pero con dogma, exige abandonar la entrada del cuerpo de guardia, sin que le valgan argumentos.

La aduanera cubana que va a poner trabas, en contraste con el dominicano, que solo cuestiona las facturas de una reproducción (ojo con eso), pero que le franquea el paso (en una elipsis que prueba lo dicho líneas arriba).    

Finalmente, a punto de consumar el experimento, los frascos, que con tanto trabajo han llegado a la isla, parece que van a caer, ¡mas son atrapados en el aire por una mano con buenos reflejos!

Pregunta lógica: ¿cómo, si la motricidad de la científica está comprometida, le dan el santo grial de estas peripecias? ¿Para crear un segundo de tensión artificial?

O sea, son momentos que podrían no existir y el resultado sería idéntico, pues no elevan el relato a un escalón narrativo superior.

Nunca dijeron por qué había esa presión para tener el preparado, cuando se infiere que el ensayo clínico se programe en relación a su disponibilidad, no se hace esperando a que llegue (un hecho futuro e incierto).

La caída de la científica, que tanto se vio en el tráiler, no aportó nada, porque no significó un límite o un punto de giro.  

Accesorios totalmente prescindibles y muy vistos como el conflicto del hijo con su exmujer (más dignos de la serie de abogados) y el desmayo que, según avance, rendirá en el próximo capítulo, tampoco tributaron al cauce ficcional.

Rudy Mora, en la dirección y el libreto, no deja de sembrar, para que el espectador coseche por su cuenta.

Por ejemplo, la madre (Nilda Collado) oyendo música guajira nos sugiere el origen de la experta.

El contraste visual entre La Habana y Santo Domingo. O que el CIGB solo pueda abonar un pasaje y le cause resquemores un donativo inesperado.

Subrayados nada sutiles cuando va una y otra vez de la computadora espacial del hijo, que se dedica a la música, al cacharro de la madre, que es científica, con un proyecto de punta, conectan con esa especie de denuncia que atraviesa toda la serie, pero que no evidencia su causa, con lo cual sus alcances menguan.

Al menos, si nos atenemos a los postulados de la crítica local, que suele ser muy exigente en este aspecto con las realizaciones extranjeras, a las que les cobra disecciones sociológicas sobre los fenómenos que tratan. Cuando, en la mayoría de los casos, basta con que nos cuenten una historia. De preferencia, bien.

La de Rudy, aunque logra una dignidad en el apartado de puesta poco vista en nuestros lares, sigue resentida en la parte del relato.

Por ello, se vuelve tan imperativo que, junto a científicos de talla mundial, modestos, pero capaces, aparezcan guionistas que sepan hacer de su oficio, más que una ciencia, un arte, y entierren para siempre esta lapidaria sentencia de la propia Isabel:

"Tenemos un cine de autor porque no tenemos quien lo escriba".

PS. Nuevamente, el leitmotiv del accidente —que debería enlazar todas las historias, al decir de Mora— quedó relegado como un simple injerto (lo cual, obviamente, va más allá de decisiones de edición de última hora).

Tomado de El Blog de la Hormiga

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ConCiencia, la teleserie de los sábados en Cubavisión, genera opiniones encontradas. Algo debería quedar claro: es una obra de ficción (con aciertos y desaciertos); no pretende ser «la realidad».

Comentarios  

 
#62 avb 11-12-2018 17:18
#61 LAG:

No 'dejo mucho qué decir'. Al contrario. lo digo todo. Por eso es que levanta tantas ronchas.

En todo caso 'dejaría qué desear'.

Pero me cuesta aceptar lecciones de moral o ética de un público que asume la expresión de un criterio - totalmente respetuoso y fundado - como una agresión y, a partir de ello, agrede.

¡Y lo peor lo toma como algo personal que lo 'intitula' a ser grosero!

Nadie de los que 'saltó' trabaja en la serie. Nadie - que sepamos - está vinculado al proceso de escritura o realización.

'No había leído' ¿tiene que darnos la idea que Ud. 'debía hacerlo'?

Qué bueno que venga a hacer su dictamen.

Ahora... antes, repase todos los comentarios y vea quién tiró la primera piedra. Nunca soy yo.

Pena que haya que dilapidar tiempo, neuronas y emociones en charlas tan estériles... en vez de discutir el hecho artístico.

Yo doy la pauta: lo vi y me pareció esto, esto, esto... ¿y a Ud.?

Jamás lo voy a dejar hablando con la pared. Aunque no concordemos.

El día que lleguemos a ese nivel de diálogo, ese día habremos llegado ¡al paraíso!
 
 
#61 LAG 11-12-2018 14:04
No había leído el artículo, lo leo y digo que Isabel Santos es tremenda artista y que usted periodista tiene que aprender mucho para decir que es periodista solamente leer lo último que escribió
¨Es que yo no sé escribir para edad mental de cinco años. Será, entre otras cosas, porque los niños de cinco años no saben leer¨.
Usted deja mucho que decir, que va no entro yo en ese dime que te diré, creo que ni un niño de 5 años entra en este chanchullo que ha armado
 
 
#60 avb 10-12-2018 16:51
#59 pillina:

Y yo lo agradezco más, porque parecería que soy una especie de 'llanero solitario', cabalgando contra vientos de tormenta.

Que para colmo necesita de ardides para no quedar 'manchado'.

No notan mis desafectos que si fueran 'clones' no serían cinco, si no ¡55! los comentarios favorables.

Si vamos a 'trollear' ¡qué sea en grande, no?

Pero no me hace falta.

Los 'tres gatos' que concuerdan conmigo son de verdad y muestran la proporción en que está el consumo audiovisual en la isla en que el mal gusto - como dijo una lectora abajo - no es compararnos con lo de afuera, sino insistir en los defectos de lo de adentro.

Tenía listo un comentario 'pedagógico' sobre el capítulo del sábado, pero lo voy a dejar para mi blog.

Al final, por más masticado que empecé, terminé 'complicándolo' .

Es que yo no sé escribir para edad mental de cinco años. Será, entre otras cosas, porque los niños de cinco años no saben leer.

El episodio ocho tuvo introducción y desenlace - obvio, todo se acaba, al menos en TV - pero le faltó un nudo y pecó en varios puntos formales que SÓLO y GRACIAS a un Rudy Mora se vuelven más potables.

GRACIAS por tus palabras y sobre todo por tus lecturas que siempre van más allá de lo que vi yo.
 
 
#59 pillina 09-12-2018 03:54
antón, me encantan tus críticas, agradezco que alguien mas vea lo mismo que veo yo y no la crítica "ificial", que me hace dudar si vivimos en el mismo planeta y consumimos los mismos materiales audiovisuales. desde el inicio noté el exceso de valores formales de la serie, y la falta de los dramatúrgicos. yo leí la serie antes de su grabación y la película que vi en mi mente fue otra distinta, por lo que te digo con conocimiento de causa, que Rudy, indudablemente un talento, vuelve a perderse en lo formal en detrimento de la historia. es una pena, porque tenía tanta tela para cortar y hacernos lorar, empatizar. bueno,quizás los foristas piensen que soy otro de tus alias, no me molesta, es una defensa inocente y algo triste. lo mejor de tus artículos son los debates posteriores y tus comentarios, me encantó lo de la glorificación de la ignorancia estética, es algo que no deja de impactarme en un país que se empaña en educar a sus ciudadanos. saludos y éxitos, querido
 
 
#58 avb 07-12-2018 18:06
#54 carlosvaradero:

Con sus propias palabras:

"Yo entendí perfectamente todos sus tecnicismos, no menosprecie la inteligencia de los demás, eso es feo, y además poco ético para un periodista que se respete".

#40 carlosvaradero:

"De todas maneras la felicito, por tener y entender ese léxico y ese tecnicismo que utiliza Antón para hacer sus criticas a los programas televisivos. Usted debió estudiar lo mismo que Antón para entender su critica"

Respete la mía.

FEO es contradecirse tan evidentemente sólo para 'mantenerse arriba de la bola' en un debate...

"Por cierto, sigo creyendo que esas personas que lo alagan, son sus propios comentarios con diferentes nicks, creo es la única manera de contrarrestar el resto de los comentarios negativos acerca de su articulo".

Y esto es el COLMO de Cubasí.

Que lo diga él que ya salió del campo racional y no ve los IP, bien (y 'bien', para decir algo, porque ese razonamiento es de prescolar y yo hace tiempo salí de la universidad).

Pero que el moderador que ve las protocolos personales deje que la ética de su periodista quede en entredicho es inaceptable.

PS. Para Carlos y su 'mayoría': 53 contra 5 no hacen una verdad. Hacen una MASA.
 
 
#57 karokarla 07-12-2018 15:17
Me gusta mucho esta serie cubana, con nuestras limitaciones, y nuestras acciones, coincido que este periodista está en la lista del que solo ve del sol las manchas, buen trabajo Rud, Isabel y todos los artistas que han participado, los felicito
 
 
#56 dsr 07-12-2018 11:15
He visto varios capítulos pero en este lo que realmente me marco fue la parte donde Isabel Santo cae al piso afectada por la enfermedad, yo quería meterme en el televisor y ayudarla, incluso discutí con mi esposa por que nadie ayudaba a esa mujer hasta que reaccione y me di cuenta que ese era su papel (increíble)
 
 
#55 garcia 07-12-2018 09:20
De verdad queda demostrado que no está preparado para el periodismo. Tiene que aprender a recibir críticas.
Usted me respondió
47 garcia:
¨No me gusta el careo. Me lo imponen. Yo a Ud. lo pasé por alto. Por malintencionado ... ¨
Usted no es capaz ni de recordar a quién le responde porque usted a mí no me pasó por alto, me escribió
#5 garcia
¨En esta misma cuerda de la 'comprensión. Ayer lo pasé por alto, porque realmente no tenía ánimos de entrar en careos….¨
Le pongo todo lo que me escribió, para que vea que usted ataca a los forista con arrebato y sin leer bien ni quién, ni a quién, ni qué escribe. Atacando a los forista decir malintencionado , que escribe para personas con culturas, creo que hay muchas personas con cultura las que han escrito aquí profesionales de alta calidad, pero la televisión se hace para una media, y los buenos periodista deben estar preparados para todo tipo de personas, recuerde que en Cuba abundan los buenos profesionales y con alto nivel cultural pero lo más importantes que estos profesionales están preparados para conversar con cualquier tipo de persona, usted se imagina un médico explicándole a un paciente con cualquier nivel cultural alto o bajo, como dice usted, una enfermedad en términos estrictamente científicos, debe explicarlo de tal forma que cualquier paciente entienda, todo esto lo digo porque usted escribió para personas con cultura, pero tiene que ser periodista que escriba para todo tipo de personas al menos en este caso que se trata de un programa de TV que está hecho para todas las personas, este no es un tema científico.
Aquí si acaba mi careo responda lo que usted quiera
 
 
#54 carlosvaradero 07-12-2018 08:38
avb.
Presumir de mucha "cultura" como aparenta usted tener, o al menos quiere hacer ver que tiene, no sirve de nada si se empecina siempre en ir en contra de las grandes mayorías, esas que le dan o le quitan valor a lo que escribe.
Yo entendí perfectamente todos sus tecnicismos, no menosprecie la inteligencia de los demás, eso es feo, y además poco ético para un periodista que se respete.

Detodas maneras si 5 personas en este foro estuvieron de acuerdo con lo que usted escribió de este capitulo, realmente es una cifra poco significativa, viendo que hay ya 53 comentarios incluyendo los suyos.
Por cierto, sigo creyendo que esas personas que lo alagan, son sus propios comentarios con diferentes nicks, creo es la única manera de contrarrestar el resto de los comentarios negativos acerca de su articulo.
 
 
#53 avb 06-12-2018 15:25
#52 carlosvaradero:

Evidentemente, Ud. no sabe mantener el frente que Ud. mismo abrió.

Ud. no me criticó. Ud. dijo que yo estaba usando un alias para auto-elogiarme.

Y luego insinuó que todos mis criterios eran emitidos con mala fe.

Sólo por no concordar conmigo y por no concordar con quien sí.

Dice que es en la mía, pero creo que es un su cabeza en que no cabe el disenso.

Por eso le parece raro y hasta ¡falso! que a alguien le agrade mi trabajo.

Perdóneme, pero esto no es ejemplo de aceptación a la opinión ajena:

#50 Lucía "Yo creo que a la única para quien "faltó" algo fue para usted".

¿Qué es eso?

La única no: hay por lo menos cinco personas en este feed insatisfechos con ConCiencia.

Y antes de este capítulo eran centenas, porque les parecía muy AGRIA.

Finalmente, el único momento en que Ud. enjuicia la calidad de mi trabajo...

(no mi calidad como persona, que Ud. no conoce y por ende no debería cuestionar)

...yo le explico que no tengo responsabilidad en que no comprenda mi léxico y mis 'tecnicismos'.

La crítica cultural se produce para personas con cultura. Por eso lleva un léxico a esa altura.

Señale un tecnicismo que no se entienda y ahí seguimos hablando...

#49 HAVANA FIVE HUNDRED:

Gracias por los buenos deseos.

También por las aclaraciones con las que puedo o no estar de acuerdo, pero es su dicho - usando términos 'judiciales' - y se lo acepto.

El 'juez más justo para emitir un veredicto sobre ConCiencia' es cualquiera que tengas las herramientas para analizarla.

Incluso, los que no las tienen y hacen lecturas emotivas, confundiendo el desempeño DESCOMUNAL de una actriz como Isabel Santos, con la calidad de la emisión.

Emisión que tuvo más o menos los mismos efectos y defectos que las demás, pero que tuvo dos plus:

uno que ya dije y el COLOR DE LA ESPERANZA... que hasta ahora no había aparecido.

¿O me va a negar que antes de este capítulo la mayoría estaba dividida y veía ConCiencia con recelo?

Todo eso yo lo digo. Y por lo claro.

Le reconozco virtudes, como el saber manejar un tema altamente politizado en una clave sensible y por ende más expedita a la razón de la audiencia.

Las cosas entran por el corazón, no por la cabeza...

Reconozco las claves sutiles con que el realizador pasa sus mensajes - los suyos, no necesariamente los nuestros.

Cualquier artista debería estar orgulloso de que sus señales fueron captadas... al menos por alguien.

Ahora, la personas que no tienen más herramientas que la emoción para procesar un hecho audiovisual, deberían atender o por lo menos no demeritar las razones de quien sí.

#47 garcia:

No me gusta el careo. Me lo imponen. Yo a Ud. lo pasé por alto. Por malintencionado .

Y, sin embargo, viene alguien y suelta una cosa tan poco edificante como que uso nicks falsos...

...es complejo quedarse en silencio.

#50 Lucía:

Pienso que uno va a la CIENCIA a buscar OTRAS historias. No las mismas cosas que vemos en otras.

Esa quizás sea parte de la sal que le falta. Es salirse del círculo vicioso del 'monotema' criollo.

Escribiré de eso. Seguro e independienteme nte del deseo de los otros.

Yo no escribo por encargo. Lo hago por pasión.

Gracias por sus palabras.
 

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