lunes, 14 octubre 2019, 05:40
Miércoles, 13 Marzo 2019 04:41

África: Saqueo sistemático

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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¿Sangre o petróleo? ¿Sangre o petróleo?

Hace unos días comentamos acerca de la oportunidad que le dio el pueblo de Nigeria al presidente Muhammadu Buhari para que en un segundo mandato prosiguiera con algunas reformas y avances, que, aunque tímidos, han servido para evitar que las principales riquezas de la nación caigan en manos privadas.


Por supuesto, esto sigue siendo insuficiente para una nación que con casi 200 millones de habitantes es la más poblada del continente, porque 96 millones están inmersos en la pobreza y son causantes y víctimas del aumento de los vicios sociales y delitos: secuestros, prostitución, robos, asesinatos rituales, fraude, daños en los oleoductos y gaseoductos, abuso de drogas, ataques terroristas, corrupción, incremento en el número de niños no escolarizados, decadencia en infraestructuras y servicios sociales, tales como hospitales, carreteras, suministro de agua o de electricidad.

Y esta triste semblanza de Nigeria es lo que sucede en mayor o menor grado en el resto del continente, no importa la aparente prosperidad de algunos pocos pases.
Y es que detrás de todo este drama se encuentra el continuado saqueo sistemático de los recursos africanos, lo cual delata la más cruel esclavitud jamás impuesta sobre los pueblos de esa región.

En África, el saqueo de materias primas continúa y, como en tiempo de las colonias, su transformación se realiza en Europa, antes que el producto vuelva, eventualmente transformado, al país productor de la materia prima.

En definitiva, los países llamados “en vías de desarrollo” de hoy reemplazan a las colonias de ayer: las grandes empresas multinacionales occidentales se establecen en las antiguas colonias, invierten allí y de allí extraen los recursos para acumular descomunales beneficios que se evaden a los correspondientes paraísos fiscales. Todo ello se desarrolla bajo la mirada benévola de las corrompidas élites locales, con el apoyo de los gobiernos capitalistas y las instituciones financieras internacionales que exigen la amortización de las odiosas deudas heredadas de la colonización.

De esto se escribe y habla poco, pero detrás se encuentra el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, los bancos de desarrollo regionales, como el Banco Africano de Desarrollo, y otras organizaciones multilaterales, como el Fondo Europeo de Desarrollo.

O sea, las políticas neocapitalistas impuestas hacen que las poblaciones expoliadas paguen todavía el crimen colonial de ayer y las élites lo siguen perpetuando hoy subrepticiamente. Esto es lo que se ha convenido en denominar el neocolonialismo.

Hay infinidad de aristas sobre esta situación que haría interminable este comentario, pero señalemos que en lo que se refiere al petróleo bruto extraído de África, es mayoritariamente destinado a la exportación aunque retorne, refinado, desde el país importador.

De la cuarentena de refinerías presentes en África, muchas sufren una falta de inversión y mantenimiento, se ven sometidas a privatizaciones encubiertas y no consiguen satisfacer la demanda regional. Como consecuencia, el continente sigue dependiente de la importación de productos refinados para su propio consumo.
Y en esta cuestión, Nigeria es un obligado punto de reflexión. Tres de sus cuatro refinerías se han reactivado en julio del 2015, pero no funcionan más que al 60% - 80% de su capacidad,

Nigeria saca el 70% de sus ingresos y alrededor del 90% de sus recursos en divisas de las exportaciones del mismo. Solamente el 10 % de su producción es refinada en el propio país. De esta manera, el primer productor de petróleo del continente y undécimo mundial no consigue cubrir su mercado interior y, colmo de la paradoja, importa el 70% de sus necesidades de petróleo refinado, a pesar de disponer de una producción diaria de alrededor de dos millones de barriles de petróleo bruto, cuya mayor parte es exportada hacia Estados Unidos y Europa. Para cubrir su demanda interior, Nigeria importa una cifra promedio anual de más de 15 000 millones de dólares.

Mucho más se pudiera hablar de lo que le está ocurriendo a Nigeria y de la tarea difícil que les espera a sus autoridades si quieren realmente proteger a su pueblo.
Pero lo anterior se repite en menor o mayor medida en este continente, víctima del saqueo sistemático de un capitalismo esclavista.

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