viernes, 18 octubre 2019, 05:47
Viernes, 05 Abril 2019 04:35

Cuando un amigo se va

Escrito por  Vladia Rubio/CubaSí


Los nacidos en los 90 y después, es probable que no lo recuerden, pero una gran parte de los cubanos no olvidará aquella figura imponente, vestida estrictamente de negro, que derrochaba pasión en los escenarios.

Ahora, Alberto Cortez ha muerto. Dejó de alentar este jueves, en Madrid, a los 79 años. Pero su aliento de artista grande y comprometido con sus seguidores persiste intacto.

“En cada una de mis actuaciones pretendo cumplir el mandato de Antonio Machado: La verdadera misión del artista es servir a los demás, motivar a los demás”. Así había revelado durante su primera visita a Cuba, en mayo de 1982.

Asombro primero, empatía después, y afecto para siempre sembró el argentino en esta tierra desde aquella presentación en un teatro Karl Marx abarrotado hasta en los pasillos.

Tres años después de aquel descubrimiento mutuo, regresó a la Mayor de las Antillas y en un intercambio con la prensa declaraba:

“Somos los artistas extranjeros los que venimos a pasar un examen en Cuba, porque encontramos aquí un público sensible, pendiente de percibir nuestra sensibilidad o una comunicación sensitiva a través de la música, a través de las canciones, a través del trato cotidiano”.

El "cantautor de las pequeñas cosas", como algunos gustaban llamarle, confesó que daba 45 mil vueltas a cada verso que escribía como muestra de su respeto al público.

Guiado precisamente por ese respeto a quienes se conmovían y reflexionaban con su música, el cantautor argentino decidió, como parte de su vasta obra, musicalizar poemas de autores del llamado Siglo de Oro español.

De esa forma, composiciones de Machado, Unamuno y Pío Baroja –entre otros- pudieron escucharse de sus labios como recién nacidas del corazón.

Durante su carrera, Cortez fue merecedor en 2007 del Grammy Latino a la Excelencia junto a otras figuras como Lucho Gatica. Compartió escenario, entre otras figuras de la música, con Mercedes sosa, Ricardo Arjona y Juan Manuel Serrat. Su vasta discografía concluye en 2013 con el álbum Sólo para coleccionistas (2013).

Referirse a él llamándole José Alberto García Gallo sería arriesgarse a que pocos lo identifiquen. Pero de este nacido en La Pampa basta con mencionar números como Mi árbol y yo, En un rincón del alma, Te llegará una rosa, A partir de mañana, El abuelo o Cuando un amigo se va, para inmediatamente asociarlos con la figura de Alberto Cortez.

Su obra de excelencia, respeto y amor al prójimo lo trasciende y perpetúa entre los amantes de la buena música y la poesía. Por eso ahora, aunque el amigo se fue, no queda un espacio vacío.

Modificado por última vez en Miércoles, 10 Abril 2019 17:19

Comentarios  

 
#2 Gladys 05-04-2019 11:18
Los que lo vimos actuar, disfrutamos de su arte, no lo vamos a olvidar. Que viva siempre en nuestro recuerdo.
 
 
#1 carlosvaradero 05-04-2019 08:42
Yo soy de los afortunados que pude conocer la obra del Sr Alberto Cortez, recuerdo en mi etapa de estudiante me escapaba a la habana para disfrutar de sus conciertos en el Karl Marx en sus visitas a cuba.
.."Cuando un amigo se va", queda un espacio vacío que no lo puede llenar, la llegada de otro amigo.... hoy se ha ido Alberto Cortez, y la canción inteligente pierde a uno de sus más grandes y comprometidos interpretes, cuanta falta nos hará ahora la lirica y la poesía de sus canciones!!
Temas como "El amor desolado", "Qué tiras al agua", "En un rincón del alma", "Canción para mis manos", "Mi árbol y yo" y tantas otras quedaran para siempre, en todos los que disfrutamos de su obra.
Descanse en paz Alberto Cortez.
 

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