martes, 17 septiembre 2019, 23:49
Viernes, 05 Abril 2019 06:32

Amenaza Trump con gravar autos si México no frena la migración

Escrito por  David Brooks/La Jornada
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Un hombre muestra su visa al momento de trasladarse de Tijuana a la garita de San Ysidro, rumbo a San Diego. Las restricciones del gobierno estadunidense, además de un reacomodo de agentes aduaneros, han provocado que los cruces se vuelvan tortuosos. Hoy se espera la visita del presidente Donald Trump a Calexico, California, para revisar la reconstrucción del muro fronterizo. Foto Afp Un hombre muestra su visa al momento de trasladarse de Tijuana a la garita de San Ysidro, rumbo a San Diego. Las restricciones del gobierno estadunidense, además de un reacomodo de agentes aduaneros, han provocado que los cruces se vuelvan tortuosos. Hoy se espera la visita del presidente Donald Trump a Calexico, California, para revisar la reconstrucción del muro fronterizo. Foto Afp

Trump amenazó a su vecino con un arancel de 25 por ciento sobre automóviles, pero ofreció más tiempo. Congresistas y empresarios le exigen poner fin a la crisis.


"No estoy jugando", afirmó Donald Trump ayer al jugar con sus amenazas de cerrar la frontera y anunciar que ofrecerá un plazo de un año a México para frenar no sólo a los inmigrantes centroamericanos sino también las drogas ilícitas, y si no cumple, advirtió, primero podrá imponer aranceles a los automóviles fabricados en el país vecino y/o cerrar la frontera.

Ahora todos estarán a la espera de si el mandatario jugará otra vez con sus amenazas este viernes, cuando visitará una barrera física en la frontera en Calexico –que falsamente es anunciada como la primera sección de su muro fronterizo– para tomarse una foto e insistir en su mensaje antimigrante.

Al parecer retrocediendo de su amenaza del pasado viernes y tras reiterar durante varios días que cerraría "de inmediato" la frontera si México no frena "todo" el flujo inmigrante centroamericano, ayer Trump amenazó a su vecino con un arancel de 25 por ciento sobre automóviles, pero ofreció más tiempo.

“Vamos a darles una advertencia de un año y si las drogas no paran, o en gran media paran, impondremos los aranceles sobre México y productos, sobre autos particulares… y si eso no frena las drogas, cerraremos la frontera”, declaró en la Casa Blanca ante los reporteros.

Una vez más elogió al país vecino, pero continuó con su amenaza. En un momento dijo: "Muchas cosas buenas están ocurriendo con México", y en otro, enfatizó que estaba haciendo "una buena labor en los últimos tres o cuatro días desde que hablamos de cerrar la frontera". Luego subrayó: "México entiende que vamos a cerrar la frontera, o voy a imponer aranceles sobre los autos. Haré una o la otra (cosa), probablemente empezando con los aranceles".

Insistió en que la seguridad fronteriza "es más importante para mí que el T-MEC (acuerdo de libre comercio con México y Canadá)".

Después explicó: "No creo que jamás tendremos que cerrar la frontera porque el castigo de los aranceles de 25 por ciento sobre autos que entran a Estados Unidos desde México sería masivo".

Sin embargo, al preguntarle si esto implica que no cerrará la frontera un año más, dijo que no había dicho eso y reiteró que primero se impondrían aranceles y después "veremos qué pasa".

En sus declaraciones de ayer Trump nunca se refirió a lo que dijo en días recientes ni explicó la razón del cambio en su mensaje.

Al mencionar el plazo de un año minó sus argumentos para que se declarara una "emergencia nacional" en la frontera ante las oleadas de inmigrantes e intentar que se canalizarán fondos de otros rubros del presupuesto federal con la finalidad de financiar el muro fronterizo después de que el Congreso rehusó aprobar ese gasto.

La lideresa de la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, anunció ayer que su bancada está presentando una demanda legal contra el presidente con la finalidad de evitar que "robe fondos" destinados a otros rubros para lo que calificó de falsa "declaración de emergencia".

Es de suponer que el cambio de mensaje es resultado de la reacción casi unánime de los sectores empresariales y agrarios, economistas, líderes legislativos –incluso de su propio partido–, políticos y comerciantes en la frontera y hasta sus asesores en la Casa Blanca contra un cierre de la frontera por sus consecuencias económicas.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos, que calcula en 1.7 mil millones de dólares diarios el comercio entre ambos países y que 5 millones de empleos dependen de ello, dio la bienvenida al cambio del mensaje del mandatario.

“La crisis que el gobierno ha creado en nuestra frontera –tratando a solicitantes de asilo como amenaza, separando a familias, desmantelando el proceso de asilo– es una opción política, no una necesidad. El gobierno debe poner fin a la crisis que ha creado y buscar una mejor manera de tratar a las familias que buscan seguridad, que les da la bienvenida y les asegura un proceso debido y de justicia”, comentó Katharina Obser, de la Comisión de Mujeres Refugiadas, en una teleconferencia patrocinada por America’s Voice.

"Esta crisis es completamente fabricada. Calificar los cruces fronterizos de emergencia nacional es realmente una táctica cínica del gobierno para nutrir el temor y tratar de eliminar todo el proceso de asilo en violación directa de las leyes estadunidenses e internacionales", agregó Sandra Cordero, de Families Belong Together.

Nadie se atreve a pronosticar cuál será el mensaje de Trump sobre estos asuntos (u otros) en 24 horas. Podría ser lo mismo o todo lo contrario. El debate, desde que llegó a la Casa Blanca, es si la incoherencia, el caos, las amenazas como manera de gobernar es a propósito o no. Y por qué se le permite hacerlo.

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