lunes, 14 octubre 2019, 05:54
Sábado, 13 Abril 2019 07:19

Lenín traiciona a Assange: Por lo menos Judas se arrepintió

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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Cuenta el relato bíblico que, luego de traicionar a Cristo, entregándoselo a los judíos por 30 monedas, Judas el Iscariote, arrepentido de lo que había hecho, se colgó de una higuera.


Pero nada de esto ocurrirá con el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, después de haber hecho algo semejante con Julian Assange, al expulsarlo de la embajada del país suramericano en Londres y entregárselo a las autoridades británicas, con lo que dio la oportunidad al gobierno de Theresa May de congraciarse con Donald Trump, por su respaldo al Brexit y la presión a los países europeos para que no atosiguen a la escurridiza gobernante.

Con la entrega de Assange a las autoridades británicas para que le juzgue por haber revelado crímenes de lesa humanidad cometidos por Estados Unidos, Londres puede extraditarle a Washington, donde pudiera ser juzgado y hasta condenado a cadena perpetua o a muerte.

Ahora se dice que hay leyes internacionales que impiden la deportación de una persona que pueda ser expuesta a un peligro semejante, pero tal como están las cosas en el mundo, donde se violan todo tipo de disposiciones y el Imperio está haciendo y deshaciendo impunemente, cualquier cosa puede suceder.

También se habla de un giro entreguista de Moreno, como si fuera algo nuevo, pero tampoco es cierto, porque desde que asumió el poder ha traicionado por doquier, aliarse a elementos de la derecha y puesto en práctica sus políticas neoliberales, encerrar en prisión a antiguos compañeros de partido por supuesta corrupción, y desempleando a trabajadores sospechosos de simpatizar con el presidente Rafael Correa, al que trata de extraditar, luego de haberle abierto 14 causas sin fundamento por diferentes motivos-

Los resultados de las más recientes elecciones seccionales, en las que no permitió participar al partido de Correa (que tuvo que hacerlo con otra organización de izquierda), revelaron que el correismo está vivo y puede volver a surgir como la principal fuerza política del país.

Porque, independientemente del error de los gobiernos progresistas de no formar ideológicamente a sus seguidores, la mayoría de los ecuatorianos, que sufren la política de Moreno, han estado tomando conciencia de las bondades de la llamada Revolución Ciudadana de Correa durante los diez años de su mandato.

LAS MENTIRAS DE UN PRESIDENTE

El sitio oficial de Wikileaks ya venía advirtiendo sobre la inminente detención en Londres de su fundador y director, que se encontraba refugiado en la embajada ecuatoriana desde hacía ya siete años. En un tweet anunció que Lenin Moreno se aprestaba a presentarse ante sus jefes de Estados Unidos el 16 de abril próximo, por lo cual quería complacer tanto a Trump y su gabinete de halcones, como al grupo que asesora a la británica May que venía exigiendo su extradición para juzgarlo.

A Lenín no le tembló la voz cuando trató de hacer creer que era una actitud soberana el haber retirado el asilo diplomático a Assange, por presuntamente “haber violado reiteradamente convenciones internacionales”.

Los argumentos que el Presidente ecuatoriano esgrime para justificar su decisión son poco menos que increíbles. En un video difundido habla de “declaraciones descorteses y amenazantes de su organización aliada en contra de Ecuador, y sobre todo la transgresión de los convenios internacionales… Ecuador soberanamente da por terminado el asilo diplomático otorgado al señor Assange en el año 2012”.

La habladuría sobre su “cortesía” parece explicar que lo que mueve a un presidente a quitarle su derecho de asilo político a la cabeza visible de Wikileaks es menos una decisión política y más el desagrado por sus modales. Respecto a la violación de los tratados internacionales también hay poco que decir: se trata de acuerdos entre Estados, no entre individuos. Nadie puede violar un tratado que no ha firmado.

“Soberanamente” parece haber sido una palabra dictada para intentar esconder el evidente e inocultable carácter cipayo y entreguista de esa decisión. Lenin Moreno se arrastró servilmente a los pies de Trump y el imperialismo yanqui, que había visto sus pérfidos mecanismos de funcionamiento real puestos a la vista de millones por las filtraciones de Assange.

Aunque Moreno siempre quiso entregar a Assange, finalmente lo hace por un tema personal: en venganza porque Wikileaks publicó INA Papers, el grave caso de corrupción en que está envuelto Moreno. Pero este es un tema para escribir bastante y revelar mucho más en un futuro no muy lejano.

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