martes, 22 octubre 2019, 16:05
Jueves, 12 Septiembre 2019 06:17

Horrores de la nueva crisis migratoria (I)

Escrito por  Andrés Gómez, director de Areítodigital
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Cubanos que fueron secuestrados y vendidos a otra banda para que pidieran un rescate a su familia de Estados Unidos. Cubanos que fueron secuestrados y vendidos a otra banda para que pidieran un rescate a su familia de Estados Unidos.

La situación de los cubanos que intentan la entrada a Estados Unidos a través de territorio mexicano sin los documentos legales estadounidenses que lo permiten es espeluznante.

Miami.- La situación de los cubanos que intentan la entrada a Estados Unidos a través de territorio mexicano —específicamente a través de la frontera entre México y Estados Unidos— sin los documentos legales estadounidenses que lo permiten es espeluznante. Durante los últimos años, esta situación ya había estado ocurriendo, aunque la ha agravado sustancialmente la estúpida y cruel política del cierre del consulado estadounidense en Cuba y, consecuentemente, el no otorgamiento de las visas de inmigrante a los ciudadanos cubanos que califican para las mismas.

De acuerdo a los acuerdos migratorios aún vigentes entre ambos gobiernos, al menos 20 mil de estas visas tienen que ser otorgadas anualmente por Estados Unidos; si bien, bajo diferentes programas migratorios estadounidenses, miles de otras visas de inmigrante estaban siendo otorgadas anualmente bajo la administración de Obama.

Este será el primero de varios artículos que tratarán sobre esta triste y desafortunada crisis, que es resultado de las continuas políticas de agresión económica y social del gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, contra el pueblo cubano, y de las irresponsables decisiones de aquellos cubanos y cubanas que deciden lanzarse en esta locura.

Es muy complejo este asunto. Son muchos los años —60, si quisiéramos redondearlos— que lo hemos vivido y sufrido, en sus diferentes fases.

Aunque lo primero que quisiera establecer es lo que debe ser evidente para todos. Esta crisis migratoria de los cubanos no es de los cubanos solamente; es una crisis migratoria
económica y social de toda la América Latina y el Caribe. Como que es también de carácter político esta crisis migratoria hemisférica, porque son las políticas imperiales de los gobiernos de Estados Unidos las que, en gran medida, determinan las condiciones económicas y sociales en nuestros países, las cuales las provocan.

Este es un pequeño trabajo periodístico que no tiene pretensiones abarcadoras. Me ceñiré al caso del pueblo cubano, aunque poco a poco, porque es mucho lo que este solo abarca.

Y este abarca nada menos que las malévolas prácticas imperiales de los gobiernos estadounidenses, en pie desde 1959, por destruir el derecho a existir del pueblo cubano como
este ha decidido hacerlo.

El bloqueo de Estados Unidos y sus acompañantes políticas de guerra contra el pueblo de Cuba es una monstruosidad cuyo propósito siempre ha sido el aniquilamiento existencial del pueblo cubano. Porque no solo impide el desarrollo económico y la paz a la que el pueblo cubano tiene derecho, como cualquier otro pueblo lo tiene, sino que, con intención, logra conformar una mentalidad de insatisfacción permanente con la vida en Cuba en una parte cuantitativamente importante de la sociedad cubana. Así lo ha logrado hacer desde el comienzo mismo del proceso revolucionario cubano.

Por eso también la razón fundamental de este trabajo periodístico es contribuir a esclarecer este tan lacerante tema en nuestro país.

Entiendo que la prensa en Cuba no ha informado lo suficiente sobre esta actual crisis (más bien la ha ignorado) y, por lo tanto, no se ha logrado un análisis adecuado sobre sus
consecuencias para miles de nuestros compatriotas envueltos en esta baraúnda, este caos; sobre lo que les está sucediendo a estos cubanos y cubanas en México y en Estados Unidos, y lo que pudiera esperarles a muchos otros en Cuba que pudieran imitarlos, especialmente a jóvenes —y a otros no tan jóvenes— que no acostumbran a documentarse ni a investigar adecuadamente —inteligentemente— antes de decidirse a unirse a semejante horror.

Aunque la inmensa mayoría de los cubanos y cubanas quiere y necesita una mejoría en su situación económica, no contempla emigrar. Mientras hay otros que sí contemplan emigrar, pero que reflexionan sobre lo que pudieran perder. Y es mucho lo que perderían.

En uno de los artículos periodísticos que consulté encontré esta cita atribuida a una joven cubana en Cuba confrontada por el dilema de la opción de un mejoramiento económico
personal y emigrar en estas particulares circunstancias. Expresa la joven, “…todavía soy joven y tengo fuerzas para empezar en otro lugar. Pero quiero hacerlo de manera menos riesgosa, sin vender mi casa para viajar al exterior, y allá sobornar a agentes aduaneros o caer en alguna red de tráfico humano que me podría quitar el dinero, convertirme en una prostituta o hasta asesinarme…”.

Quisiera señalar algo que llama a equívocos. Es cierto que la Ley de Ajuste Cubano de 1966 sigue vigente. Pero que ahora, como siempre ha sido, se aplica, según está establecido desde un principio en esa Ley: como mejor le convenga a los intereses del gobierno de turno estadounidense, en el caso actual de la Administración de Trump. Y ahora no le viene en gana, por las razones que sea, a los intereses de esta Administración otorgarle entrada a los migrantes cubanos como hacían los gobiernos estadounidenses hasta hace relativamente poco tiempo.

Es así, y no como quiere que sea el cubano o la cubana en Cuba que quiere vivir en la Yuma; o como quiere que sea por sus familiares en la Yuma o en Cuba; o como quieren que sea por sus socios y socias en Cuba o en la Yuma.

Es como los que mandan en Estados Unidos quiere que sea. Ahora esos no quieren a más cubanos en este país, y como siempre ha sido, no quieren tampoco a más mexicanos, ni
guatemaltecos, ni colombianos, ni salvadoreños, ni hondureños, ni haitianos, ni peruanos, etc.

Un artículo del diario Los Angeles Times con fecha de 30 agosto pasado mantiene que hasta el 10 de julio de este año 16,113 cubanos categorizados como “inadmisibles” (migrantes sin los documentos de inmigración requeridos) se han presentado en el 2019 en puertos de entrada estadounidenses, se estima que 20 mil lo harán antes de que termine el año fiscal en curso, el 30 de septiembre próximo. Una vez que se presenten a las autoridades de inmigración estadounidenses se les devuelve a México a esperar. Actualmente, en la zona fronteriza mexicana hay alrededor de entre 12 mil a 14 mil cubanos esperando más de seis meses su turno para tener una vista ante un juez de inmigración de Estados Unidos, quien decide su destino.

Para los migrantes cubanos esta decisión se tomará en base a la interpretación de ese juez —quien es un funcionario de inmigración más con un engañoso título— de la Ley de Ajuste
Cubano. En la era de Trump como se explicó anteriormente esta Ley no se interpreta como antes se hacía, sino cómo ahora le conviene a los intereses de la actual Administración, la cual no quiere más inmigrantes. No hay cifras oficiales de a cuantos cubanos les es denegado su petición de asilo político pero algunos especialistas estiman que es bastante más del 50%. Y cada vez van a ser más.

La situación de los migrantes cubanos se agrava ya que, al mismo tiempo, hay cientos de miles de otros migrantes latinoamericanos y de otros países esperando su turno, y los cubanos no tienen preferencia alguna. Estos puertos de entrada a Estados Unidos pudieran ser las ciudades mexicanas de Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Matamoros o Tijuana donde están la mayoría de todos estos migrantes.

La demora es real, no inventada, se sustenta en cifras oficiales de Estados Unidos y reportajes de prensa. Por ejemplo, está el caso de una migrante cubana informado por el diario El Paso Times (las ciudades de El Paso, Estados Unidos y Ciudad Juárez, en México, son ciudades fronterizas, una frente a la otra), quien tenía el número 11 435 para tener su vista de inmigración. Iban por el turno número 10,223. En esos días, principio del actual mes de septiembre, solamente eran atendidos 20 turnos al día.

Los migrantes cubanos que se desesperan ante esta terrible situación —ya que las condiciones de vida en México, mientras se espera, son enrevesadas, para decirlo de alguna manera—, pudieran decidir cruzar la frontera ilegalmente, porque pudieran pensar que una vez en territorio estadounidense por ser cubanos les dejarán permanecer legalmente en este país. Se equivocan. Eventualmente serán detenidos y recluidos en campamentos de detención, quedando así, en el mejor de los casos, en un limbo legal, sujetos a ser deportados a Cuba.

Diferentes medios de prensa confirman que en el 2018 —hace un año— había 8 514 cubanos y cubanas detenidos en campamentos de detención en varios estados de la Unión. Solo en el
estado de Lousiana hay actualmente 11 de esos campamentos.

Para concluir de manera inequívoca la primera parte de este empeño, cito al senador Marco Rubio, fatuo ultraderechista, nacido en Miami, hijo de cubanos, quien dice representar los intereses de los cubanos en Estados Unidos, e íntimo aliado del presidente Trump, quien cínicamente le expresó a periodistas del Los Angeles Times: “Es terrible… pero con el volumen de migrantes en nuestra fronteras, los cubanos no pueden recibir tratamiento preferencial…”.

¿Qué les parece?

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