lunes, 18 noviembre 2019, 15:07
Miércoles, 18 Septiembre 2019 05:07

Obsesión imperial contra Venezuela

Escrito por  Arnaldo Musa / Especial para CubaSí
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Las Fuerzas Armadas venezolanas alertaron que este tipo de aeronaves son destinadas "para incursionar e interferir sistemas de comunicaciones" Las Fuerzas Armadas venezolanas alertaron que este tipo de aeronaves son destinadas "para incursionar e interferir sistemas de comunicaciones"

Uno tras otro se suceden los vuelos espías norteamericanos contra Venezuela como preludio de una invasión.


Uno tras otro se suceden los vuelos espías norteamericanos contra Venezuela como preludio de una invasión que quiere ser, pero que no las tiene todas consigo, en dependencia de los daños a los invasores que causen los defensores de la soberanía nacional, mientras la menguada contrarrevolución política interna pide a gritos una invasión abierta de los marines, esta vez escudada en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que no tiene razón legal ni moral alguna para ser invocado.

EL TIAR  fue creado en 1947 en el contexto de la Guerra Fría de EE.UU. contra la Unión Soviética, y el Imperio lo utilizó para tratar de acabar con la Revolución Cubana, pero no lo logró, al fracasar la invasión por Playa Girón, en 1961.

De todas maneras, quedó como instrumento del imperialismo norteamericano para ser esgrimido contra naciones díscolas del continente, bajo el pretexto de ayudarlas ante cualquier tipo de agresión; pero cuando Argentina lo invocó en 1982 para  defenderse  de los colonialistas británicos que ocupaban las Malvinas, Estados Unidos, apoyado por el Chile pinochetista, no sólo no acudió a apoyar a Buenos Aires, sino que colaboró con su aliado europeo.

Así, Perú, Bolivia, Cuba, Ecuador, México y Venezuela abandonaron el TIAR uno tras otro. ‎

En la colusión contra Venezuela, la Organización de Estados Americanos fue la sede para que el TIAR fuera resucitado por 12  países miembros,  que se hicieron eco de la afirmación de Estados Unidos y Colombia sobre el supuesto éxodo de cuatro millones de venezolanos, tratando de ocultar que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ‎‎ (ACNUR) acaba de confirmar que en el 2018 sólo se registró en todo el mundo 341 800 refugiados más, incluyendo a los venezolanos. ‎

A ello se agrega la posible construcción de un incidente, y en este sentido, fueron detenidos dos miembros del grupo paramilitar colombiano Los Rastrojos, que incluso han entrado en contacto con el presidente ficticio avalado por Trump, Juan Guaidó.

Pero además de la construcción del incidente que justifique la agresión militar, se avanza desde distintos puntos del espectro amenazador. Por un lado, se atenta contra las condiciones de vida de la población venezolana, a través del bloqueo y las sanciones. Se boicotean y desarticulan todas las posibilidades de lograr salidas pacíficas, y se ataca mediáticamente las acciones de diálogo entre el gobierno y la oposición política.

Además, arrecia la campaña mediática de propaganda contra el Gobierno Bolivariano, fielmente repetida en todos los países ‎aliados de Estados Unidos, para preparar la operación de desestabilización contra el ‎Estado venezolano, operación iniciada en diciembre del 2018, que recuerda la complicidad de la denominada prensa objetiva a las agresiones a Afganistán e Iraq, por citar sólo dos ejemplos.

El objetivo de esa ‎campaña era convencer a los venezolanos de que no había futuro para ellos en su propio país y, a la vez, a la opinión pública internacional de la “ilegitimidad” del presidente Nicolás ‎Maduro. ‎

En un artículo del que se hace el medio de comunicación ruso Sputnik, nombrado El momento ha llegado: el plan Unitas Lis sería el golpe final contra Venezuela, se explican las condiciones políticas y militares que Estados Unidos tiene previsto como "hoja de ruta para derrocar al chavismo". Todas permanecen activadas. El TIAR es parte de lo que llaman "el frente político".

Los estrategas políticos y militares estadounidenses saben que, cuando llegue enero del 2020 y se agote el periodo de Juan Guaidó en la Asamblea Nacional, otros opositores buscarán sucederle.

Por ello, se espera que el Imperio intensifique la presión contra el país suramericano hasta un punto de desenlace violento, por lo cual el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello., auguró la entrada de “marines”  a Venezuela, “aunque el problema para ellos, dijo,  será cómo van a salir".

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