domingo, 08 diciembre 2019, 11:11
Viernes, 20 Septiembre 2019 08:03

Trump y las consecuencias de sus políticas favorables a los ricos

Escrito por  Luis Beatón / PL
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Más de ocho millones de personas - aproximadamente el cinco por ciento de todos los trabajadores- tenían más de un trabajo a la vez en julio, según los datos federales más recientes.


La realidad parece golpear ahora a los trabajadores de Estados Unidos, algo que es palpable y tiene un ejemplo concreto en una huelga iniciada recientemente por 50 mil obreros automotrices de la General Motors (GM).

Descrita por Steven Greenhouse, en un comentario que publicó el diario The New York Times, como la mayor huelga en décadas, el movimiento se inició a las 11:59 p.m. del domingo 15, fue la última en la mayor oleada de huelgas en décadas.

Según Greenhouse, autor del libro 'Beaten Down, Worked Up: The Past, Present, and Future of American Labor', un movimiento similar de los maestros el año pasado en Virginia Occidental fue la chispa inicial, que además, inspiró a huelgas en los estados de Oklahoma, Arizona, Kentucky, Colorado y Los Ángeles (California).

Sostiene el análisis que el movimiento de los docentes inspiró una huelga el pasado otoño de siete mil 700 trabajadores de la empresa hotelera Marriott en ocho ciudades, y los participantes transmitieron un mensaje que resonó mucho más allá de su industria: que sus aumentos salariales no estaban a la altura de los crecientes costos de vivienda, por lo que no podían sobrevivir en un solo trabajo.

Los movimientos de protestas laborales que parece se extenderán en el país son algo negativo para Trump quien aspira a reelegirse en 2020 y ya son 'balas' que usarán los opositores demócratas, entre ellos los aspirantes a la nominación Joe Biden, Pete Buttigieg, Amy Klobuchar y Elizabeth Warren, para atacar las presuntas bonanzas económicas que dice haber cultivado el mandatario.

La fuerte opinión pública detrás de estas huelgas puede estar ligada a la consternación generalizada de los estadounidenses por el estancamiento salarial y la desigualdad de ingresos, incluso cuando las ganancias corporativas están volando alto, señala el analista.

Mientras que el número de empleos y el crecimiento económico son fuertes, muchos estadounidenses apenas se las arreglan: El 40 por ciento de los hogares dicen carecer de dinero para pagar un gasto imprevisto de 400 dólares, según un informe de la Junta de la Reserva Federal.

Todo esto podría ayudar a explicar por qué una reciente encuesta de Gallup encontró que la aprobación pública de los sindicatos subió al 64 por ciento, desde el 48 por ciento de hace una década y cerca de su nivel más alto en 50 años.

'Hoy, nos mantenemos firmes y decimos con una sola voz, estamos defendiendo a nuestros miembros y los derechos fundamentales de la clase obrera en esta nación', dijo Terry Dittes, vicepresidente de la United Auto Workers (UAW).

Los trabajadores de la industria automotriz al parecer se cansaron de la congelación de salarios, una de las razones fundamentales de sus protestas.

Donald Trump ganó las elecciones de 2016 en parte porque muchos trabajadores pensaban que el sistema estaba amañado contra ellos y lo apoyaron pero, las respuestas gubernamentales se quedaron en promesas.

Asegura Greenhouse en sus valoraciones que los favores de la administración a los más ricos alimentan un sentimiento de rechazo a las políticas gubernamentales.

Una favorecida, la empresa GM tuvo ocho mil 100 millones de dólares en ganancias en todo el mundo el año pasado y 35 mil millones de dólares en Norteamérica en los últimos tres años, por lo que los trabajadores están resentidos de que la compañía quiera cerrar plantas, especialmente cuando los miembros del sindicato hicieron concesiones importantes, como crear una estructura salarial de dos niveles en algunas instalaciones, para ayudar a sacar a la compañía de la bancarrota.

Hay una cruda realidad, para una gran parte de los trabajadores estadounidenses el salario no les alcanza y se ven obligados a tener más de un empleo para cubrir sus necesidades básicas y la de sus familiares.

Aun así Trump dice repetidamente que la economía bajo su supervisión es extraordinaria, más fuerte que nunca.

Sin embargo, una gran cantidad de datos recientes sugieren que la economía del magnate no tuvo un comportamiento diferente al de otras expansiones en esta etapa e incluso los mismos números indican que podría estar en declive.

Según Ana Kasparian, profesora de periodismo en la Universidad Estatal de California en Northridge, los casi dos billones de dólares de Trump en recortes de impuestos para los ricos permitieron a los ejecutivos corporativos comprar acciones de sus propias acciones, lo que infló artificialmente el mercado. Pero eso no hace nada para mejorar la calidad de vida del estadounidense promedio, plantea.

En Estados Unidos, mientras que la tasa de desempleo parece baja, la tasa de subempleo es devastadoramente alta, reflejan las cifras oficiales.

Un estudio del Instituto de Política Económica indica que más del 11 por ciento de estas personas trabajan a tiempo parcial pero quieren un trabajo a tiempo completo o han buscado trabajo en el último año pero renunciaron a buscarlo activamente'. El sonido de esa trompeta no es escuchado por Trump.

Por otra parte, en el segundo trimestre de 2019, el Índice de la escala de salarios encontró que los salarios reales en concreto cayeron un 0,8 por ciento en el último trimestre. De hecho, gran parte de la actividad de consumo de la que se jacta la administración se financia a través de tarjetas de crédito y préstamos personales, asegura Kasparian.

Bajo la 'pujante economía' del mandamás, los consumidores enfrentan una deuda récord de 14 billones de dólares, y el número sigue creciendo con el aumento de los costos de cuidado de niños, vivienda y universidad.

Ahora los estadounidenses tienen un billón de dólares más en deudas de consumo en comparación con el punto álgido de la última recesión. Con salarios estancados y costos crecientes, no es de extrañar que la Reserva Federal reportara recientemente que hubo un aumento preocupante en la morosidad de tarjetas de crédito y préstamos de autos.

Para los obreros de GM como para los de otros sectores pese a que la economía creció por más de una década, sus vidas ofrecen un recordatorio de que no todos los estadounidenses están prosperando, solo los beneficiados por las bajas impositivas aprobadas por Trump.

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