lunes, 11 noviembre 2019, 19:43
Martes, 24 Septiembre 2019 22:30

FIBA Américas femenino: Cuba y encestar a contracorriente por opciones

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/CubaSí
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En sus dos primeros duelos las cubanas no pudieron evidenciar un accionar estable sobre la cancha. En sus dos primeros duelos las cubanas no pudieron evidenciar un accionar estable sobre la cancha. FIBA Américas

Dos derrotas por las nuestras ante las anfitrionas 55-80, y luego ante Canadá 51-87, elencos que, si bien son los dos más sólidos del grupo A que redondean República Dominicana y México, esperaba más. 

Confieso que el baloncesto es uno de mis deportes preferidos. Lo siento y lo sufro como si estuviese en cancha siempre. Es de suponer entonces que hasta el momento de redactar estas líneas me embargara la tristeza de ver sucumbir a nuestra escuadra femenina en par de ocasiones en el FIBA Américas que acoge el coliseo Roberto Clemente de San Juan, Puerto Rico.

Dos derrotas encajadas de manera holgada por las nuestras ante las anfitrionas 55-80, y luego ante Canadá 51-87, elencos que, si bien son los dos más sólidos del grupo A que redondean República Dominicana y México, esperaba que la actual escuadra cubana brindara una mejor imagen ante ellos. De hecho, se impusieron a las de Quisqueya las nuestras con aprretado 65-62.

Incombustible la alero de 34 años Yamara amargo, presente en el tabloncillo durante los 40 minutos de juego y al parecer como el vino tras el impasse derivado de su maternidad, secundada nuevamente por la zurda escolta anisleidy Galindo (18). Ninguna otra miembro de la escuadra superó los seis cartones. Otra señal de escasez de ideas y variantes en nuestra plantilla, tanto de las restantes titulares como por parte de las miembros de la banca.

Ante las locales fueron el primer y tercer cuartos los de accionar más pobre (10-21 y 10-25). No se pueden permitir anotar apenas una decena de puntos en periodos de diez minutos de extensión. El 20-20, y 15-14 del segundo y cuarto segmentos, no pudieron remediar en lo absoluto la situación.

Ante las norteñas los parciales fueron de 14-13, 21-14, 24-16 y 28-8, evidenciando el dominio de las de la hoja de maple en todo momento.

Lo primero es que a ese nivel no puede una selección nacional permitirse apenas encestar una media de 53 cartones por desafío. Si usted pretende contender, teniendo a la defensa como principal renglón de juego, debe al menos superar la barrera de los 70 tantos, para equilibrar esa puntuación con la posibilidad de asfixiar a sus contrarios en el costado defensivo, cosa que hasta este minuto tampoco ha sucedido.

Si a eso le añadimos que en el orden de rendimientos individuales únicamente Yamara Amargo ha sido capaz de computar dobles dígitos en ambos desafíos, 32 distribuidos en 20 y 12, para la quinta plaza entre las máximas anotadoras de la justa.

De las restantes miembros del elenco, solo Anisledy Galindo (22), y Suchítel Ávila (16) habían podido registrar totales de dos cifras, sin computar lo acontecido frente a las quisqueyanas.

De forma global tampoco andamos cerca de una media aceptable para una competición del nivel cualitativo de FIBA Américas:

De 130/37-28.5% en tiros de campo; 26 en 99-26.3% de dos ptos; de 31/11-35.5% más allá del perímetro y este es el más decoroso; 21 en 30-70% desde la línea de libres; además de 66 rebotes, de ellos 20 ofensivos; 23 asistencias y 32 pérdidas; 21 robos de balón, y 5 bloqueos.

Por ejemplo, en el plantel comandado por Márgaro Pedroso Leanyi Bécquer y Anay García, dos pívots y las jugadoras de mayor estatura en la armada, no poseen puntos en 21 minutos sobre la duela, en tanto Enriqueta Neyra en 32, solo ha encestado dos. Señal de que el cuerpo técnico ha tenido que apostar al rendimiento de sus jugadoras perimetrales por encima de una formación equilibrada, capaz de contar con centros activas y de solidez en el juego bajo los tableros.

De hecho, nuestra mejor reboteadora hasta el momento de redactar estas líneas era la base-escolta Galindo, dueña de 11 para una media de 5.5.

Lo cierto es que luego de esos dos reveses iniciales, son prácticamente nulas las opciones de nuestro quinteto de colarse en las semifinales del certamen, reservadas para los dos punteros de cada apartado y condición que debe recaer sobre Estados Unidos y Brasil en el B.

Solo les quedaría ubicarse entre los seis primeros para poder asegurar su inclusión en los Juegos Panamericanos de Chile 2023, o ya con menos aval aún culminar en el grupo de ocho vanguardistas, lo que les merecería la oportunidad de disputar los torneos inter continentales rumbo a la cita bajo los cinco aros de Tokio 2020.

Para una nación que es la segunda mayor ganadora en estas lides con cuatro cetros, amén de que el recuerdo más fresco de Buenos Aires 2017, fue precisamente el del gélido octavo escaño entre diez contendientes. ¿Se repetirá esa cruda realidad?

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