jueves, 21 noviembre 2019, 17:24
Jueves, 24 Octubre 2019 05:00

¿La izquierda no puede ganar en las urnas?

Escrito por  Ariel Pazos Ortiz
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Al parecer, las urnas solo valen cuando triunfa la derecha. Algunos representantes de esta ala política en la región americana prefieren ignorar los resultados electorales cuando se ven afectadas sus aspiraciones.

Así acontece por estos días en Bolivia, donde uno de los candidatos derrotados ha pedido movilizaciones para denunciar supuestos fraudes en las elecciones presidenciales del pasado domingo 20 de octubre.

¿De qué resultados se sorprenden? Una de las encuestas previas a las elecciones situaba a Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo, como el favorito, con un 38,8% de los votos, y a Carlos Mesa, con un 28,4%. Otro de los sondeos anunciaba un 40% de apoyo a Evo y una amplia diferencia respecto a Mesa, quien solo alcanzaba el 22% del respaldo.

Los resultados previos, difundidos al final del día de los comicios, indicaban una superioridad incuestionable de Evo Morales sobre el resto de los postulados. Según ese parte, tenía a su favor un 45,28% de las actas.

Sin embargo, las normativas bolivianas establecen que para confirmarse el triunfo en primera vuelta de un candidato, debe obtenerse más del 50% de los votos válidos emitidos o, como mínimo, un 40%, siempre que supere en un 10% al segundo más votado. De no concurrir ninguna de estas circunstancias, se pasaría al balotaje; es decir, una segunda vuelta entre los dos candidatos que encabezan la votación.

Amparándose en ese fundamento y los resultados preliminares, Carlos Mesa, candidato por la agrupación política Comunidad Ciudadana, quien secundaba las votaciones con un 38,16% la noche del 20 de octubre, dio por sentado el balotaje. Si bien en ese momento estaba a menos de 10 puntos porcentuales de Evo Morales, solo se habían escrutado el 83,76% de las actas verificadas. O sea, faltaban por contabilizarse poco más del 16% de ellas.

Un nuevo parte electoral actualizó el lunes 21 que, con el 95,33% de las actas verificadas, Evo Morales ampliaba su ventaja y llegaba al 46,86%. Por ende, sobrepasaba en más de 10 unidades porcentuales a Carlos Mesa, quien, para entonces, contaba con el 36,72%.

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Los artículos 67 y 68 del Reglamento de Elecciones Generales de 2019 explican que es el Tribunal Supremo Electoral la autoridad facultada para convocar a la segunda vuelta, solo después de la publicación de los resultados oficiales. Ignorando lo establecido, Carlos Mesa ha concitado el desorden cívico y declaró a los medios que no reconocerá los resultados de los comicios. Dicho mejor: no reconocerá los resultados, si no lo acreditan para una nueva oportunidad.

Mesa se aferra a una segunda vuelta que, de acuerdo con lo instituido, resulta cada vez menos probable. Según los últimos informes, Evo Morales es virtualmente reelecto como presidente y, aunque no se ha culminado oficialmente el conteo, los votos pendientes de escrutar provienen de apartadas zonas rurales, donde el electorado, ampliamente favorecido por las políticas sociales de Evo, tiende a votar por el presidente indígena.

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Pero Mesa no está solo en la derrota. Como era de esperarse, Estados Unidos, la OEA y varios gobiernos de la región lo acompañan en su intención de provocar un clima sociopolítico favorable al balotaje.

Elementos del gobierno de Brasil y de Argentina, por ejemplo, han objetado la inminente victoria de Evo. El subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Michael Kozak, instó en la noche del 21 de octubre a «actuar de inmediato para restaurar la credibilidad en el proceso».

Por su parte, la Misión de Observación Electoral de la OEA, recientemente, se refirió en un comunicado a una «tendencia que modifica drásticamente el destino de la elección».

¿A qué se refiere la OEA con «destino de la elección»? ¿Son ellos los que deben escoger, prever o determinar el destino del sufragio en Bolivia?

En respuesta a estas difamaciones, las autoridades bolivianas invitaron a los embajadores de esos tres países y a la OEA a verificar en persona los conteos.

Además de los mencionados, otros actores internacionales han seguido las elecciones de Bolivia. El proceso ha sido examinado por más de 200 observadores. Para Manu Pineda, uno de los miembros del Parlamento Europeo, las «acusaciones de posible fraude no son viables (...), porque hemos visto un proceso limpio». Rixi Moncada, observadora por Honduras, también señaló que el proceso transcurrió en total normalidad.

No obstante, basta con que no se cumplan sus expectativas para que los sectores afines al imperialismo intenten socavar el desenvolvimiento político de los pueblos. Ahora cuestionan la potencialidad de victoria y el arraigo de un presidente indígena que, tras 13 años en el poder, ha llevado a su país a la estabilidad y al desarrollo económico y social, al punto de posicionar a la nación sudamericana como líder del crecimiento en la región en los últimos años.

Pero la derecha prefiere desconocer la realidad, como también parece ignorar que la victoria de Evo se sustenta en que desde que comenzó su primer mandato, en 2013, ha gobernado para el pueblo. A dos años de haber llegado al poder, por ejemplo, había reducido la tasa de analfabetismo del 13,3% al 4,7%.

Ahora Mesa y sus compinches de dentro y fuera alientan al desacato, que ya ha causado disturbios en recintos de cómputos electorales, así como en ciudades como La Paz y Sucre. Cuentan a los medios que Evo «robó» votos y no les dicen que los obtuvo, tal vez, por tener el mérito de reducir entre 2006 y 2008 la pobreza en un 25%; la pobreza extrema, en un 23%, y colocar a Bolivia como uno de los países que más redujo esos parámetros durante la anterior década.

La derecha tiene otros intereses. No se enfoca en gobernar para el pueblo, pero sí en desconocer la voluntad popular y en cantar fraude cuando triunfa la izquierda.

Visto 992 veces Modificado por última vez en Viernes, 25 Octubre 2019 18:17

Comentarios  

 
#2 DESDE PINAR DEL RIO 24-10-2019 13:47
ES INCREÍBLE QUE EN ECUADOR EXISTAN PERSONAS QUE LE CREAN A LOS NEOLIBERALES ACASO NO VEN LO QUE LE PASA A QUIENES SE EQUIVOCAN? CARLOS MESA Y SU CAMARILLA SON DE LA MISMA FAMILIA QUE EL MACRI, EL TRAIDOR DE MORENO, DE ALMAGRO, DE DUQUE, DE BOLSONARO LAMEBOTAS DE LOS AMERICANOS Y DEL NARCO RUBIO QUE YA ESTE ULTIMO METIÓ SU CUCHARETA DANDO OPINIONES. VIVA EVO Y SU TRIUNFO CUIDADO ECUATORIANO LA DERECHA MALINTENCIONADA ESTA AL ACECHO.
 
 
#1 Evelin 24-10-2019 12:44
Excelente artículo
 

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